Archivo mensual: marzo 2012

Experimento 2: Globo de Aire Caliente, parte 1.

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Cuando era pequeña, es decir cuando estaba aún en edad escolar, recuerdo que viajaba con frecuencia a Ambato, ciudad natal de mi mamá y por ende de toda su familia. Nos reuníamos en la vieja hacienda en Quinchicoto, que perteneció a los abuelitos paternos de mi mamá. Eran grandes reuniones familiares porque congregaban a familiares provenientes de distintos lugares del país. Cada una de estas reuniones culminaba con un evento especial y particular: el lanzamiento de un globo de aire caliente.

Durante la reunión el globo permanecía doblado sobre alguna mesa. Cuando la luz del sol comenzaba a debilitarse, mi abuelito y sus hermanos desplegaban el globo y ayudados de un poco de gasolina, encendían la mecha. Poco a poco el globo cobraba tamaño, hasta inflarse en su máxima extensión y posteriormente elevarse hacia el cielo nublado. Por minutos todas las miradas permanecían fijas en ese punto colorido que contrastaba con el unitono del firmamento.

De este recuerdo de mi niñez nace el segundo experimento que narraré en esta crónica. Los globos de aire caliente elaborados con papel pueden comprarse o fabricarse de forma casera. La primera opción asegura un ascenso casi perfecto; la segunda opción, aunque implica un arduo trabajo (y si el resultado es positivo) implica una gran satisfacción. Son algunas páginas de internet y videos tutoriales los que ofrecen instrucciones más o menos claras para elaborar un globo de aire caliente casero. Si bien las instrucciones resultan útiles y desenmarañan de alguna manera el panorama de acción, la práctica y la propia intuición juegan un papel importante en la construcción del globo.

Estos globos de aire caliente, a los que hago referencia continuamente, son conocidos también como linternas voladoras o de luz, mismas que se volvieron populares en las bodas asiáticas y en la actualidad han ganado interés en los eventos occidentales y celebraciones en Asia (como el “Yi Peng Lantern Festival”). Originariamente las linternas de luz se empleaban en las regiones orientales de dos maneras: en tiempos de guerra eran utilizadas por las tropas chinas como señalización militar por su capacidad de ser vistas a millas de distancia; por otro lado, en tiempos de paz, servían para ganar favores de las deidades, enviar deseos y oraciones, alejar los malos espíritus, atraer y mantener la buena suerte (la medida de suerte que se esperaba tener resultaba directamente proporcional al tiempo que la linterna se mantuviera flotando en el cielo).

Adicional a “empaparse” de algunos conocimientos de cultura general y previamente a la elaboración de un globo de aire caliente, es ventajoso conocer cierta información básica de su funcionalidad. La elevación del globo se explica por un fenómeno físico sencillo, el aire caliente es más ligero que el aire frío (o templado) que rodea al globo. El fuego (de la mecha del globo) genera el aire caliente que éste requiere para elevarse. Otro punto relevante, que se debe tener en cuenta, es que el material utilizado para la construcción de los globos es en extremo liviano. Comúnmente se los elabora con papel de seda o papel china, claro que existen alternativas más verdes (farolitos ecológicos) que se exhiben materiales como el papel de arroz y el bambú. Una vez que el globo o linterna logra remontarse, el tiempo de vuelo, altitud y distancia que recorre dependen en gran medida de las condiciones metereológicas del día elegido para el despegue.

Después de haber abordado los antecedentes del experimento y de que el almacenaje de la información necesaria en el cerebro haya sido exitoso, es posible decir: “Manos a la obra”. El punto de inicio es el abastecimiento de los materiales requeridos: una amplia gama de papel seda (colores y motivos a gusto de los constructores de la obra manual), goma o pega blanca, tijeras, alambre delgado, un trapo o tela de algodón (que sea exclusivamente de algodón), sustancia inflamable (la que esté al alcance en ese momento), paciencia, concentración y exactitud. Como sugerencia útil anterior a la actividad manual en concreto, tratándose de una experiencia con altos márgenes de error, conviene realizar una prueba. En este caso particular, consistió en un modelo a menor escala y con materiales de reúso (hojas de papel bond usadas) de la forma aproximada que adquiriría el globo y la dificultad de armado del mismo.

Con toda la predisposición posible, armada del conocimiento adquirido y consciente de la torpeza de mis manos, tomé la tijera y dirigí vista a los papeles de seda que me esperaban ya esparcidos en la mesa….

(Nota: Atribución de las dos primeras fotos de la galería: http://www.flickr.com/photos/donmeliton/)

 

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